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TESTIMONIOS CAMINOS DEL GUERRERO (SEMINARIO) - 2005 A 2007

«Caminos del Guerrero. Una nueva forma de caminar. Un largo camino por delante...

El camino empieza con una generosa ascensión. Arriba, en la montaña, el caminar del guerrero se convierte en una herramienta con la que penetrar en tu interior, además de una forma de estimular y trabajar fuerzas que están dentro de ti. Desde allá arriba el horizonte se percibe con más claridad, con mayor perspectiva, y todo adquiere otra dimensión.

Tras los trabajos en grupo, individuales, en parejas, se retoma el camino de vuelta. La bajada de la montaña al llano. La inmersión en lo cotidiano. Entonces llega el momento de que la experiencia empape tu vida diaria, tu entorno y convertirla de esta manera en algo útil y realmente tuyo. Tarea nada fácil... aunque posible, siempre que el compromiso personal del caminante sea firme y constante.

... Queda mucho que caminar...

Gracias a todos los que iniciaron conmigo este viaje...

Gracias al Guerrero que nos indicó el Camino...»

M.S.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2007

 

«Hice el primer Caminos del Guerrero que hubo a finales del mes de junio pasado. La experiencia me impactó tan favorablemente, que me animé a repetir.

Aunque este segundo Camino se desarrolló de forma parecida al anterior, sin embargo, tuvo para mí efectos diferentes. Lo noté claramente mientras regresaba a mi casa. A diferencia de la primera vez, en la que tuve un subidón energético que me duró una semana, esta vez me sentía más calmado y silencioso. ¿Por qué? No lo sé.

Esta semana hemos reiniciado las clases en el polideportivo de Alcobendas y me he reencontrado con algunos compañeros de Camino. Los mismos ojos brillantes, las mismas sonrisas y, lo mejor, esos abrazos sinceros, de corazón a corazón, tan reconfortantes.

Un paso más en el Camino del Guerrero.»

J.M.B.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2007

 

«El fin de semana del 7 de septiembre realicé el curso Caminos del Guerrero. No sabía lo que me iba a deparar, pero algo me decía que iba a ser algo trascendente. Y así fue.

Me planteo que es lo que he aprendido en el curso, y es algo tan infinito que las palabras no alcanzan a expresar.

He aprendido que:

A pesar de tener ojos jamás he visto. Sólo he mirado.

A pesar de tener oídos nunca he escuchado. Sólo he oído.

A pesar de tener dedos nunca he sentido. Sólo he tocado.

A pesar de tener gusto nunca he saboreado. Sólo he probado.

A pesar de tener olfato nunca he olido. Sólo he inhalado.

A pesar de tener dos pies, nunca he Caminado. Sólo he andado.

He aprendido que tengo que aprender y, lo que es más importante, he aprendido a aprender.

He aprendido que para llegar a uno mismo, hay que pasar por los demás y que para llegar a los demás hay que pasar por uno mismo.

He aprendido que los mayores tesoros están delante nuestro, y que los Maestros ni viven en el Tíbet ni tienen barba blanca.

He aprendido que el infinito existe y que brota de nuestro interior.

He aprendido que cuanto más doy, más recibo.

He aprendido a valorar la Gran Suerte que tengo de poder aprender.

He aprendido que a pesar de ser únicos, somos partes de un puzle. Sin mis compañeros el puzle está incompleto.

He aprendido que en mis preguntas están ya las respuestas, y que las preguntas y respuestas de mis compañeros lo son también mías.

He aprendido que si afinamos bien, cada segundo es una lección eterna.

Pero lo más importante que he aprendido es que ya es hora de aprender, y que la hora de aprender es ahora.

El domingo tras la marcha tenía una ampolla en el pie. Jamás había tenido una ampolla en mi vida, a pesar de haber andando muchos kilómetros...

¿Casualidad? No lo sé, pero me gusta pensar que fue un guiño de mi Ser diciéndome sutilmente que por primera vez en mi Vida, había Caminado.

Gracias a todos por dejarme Caminar a vuestro lado y hacerme querer ser un Guerrero.»

J.S.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2007

 

«A través de "Caminos del Guerrero" he empezado a ver y abrazar una parte de mí que estaba ignorando y se ha abierto un mundo... hacia el autoconocimiento, hacia el bienestar, hacia una forma de vivir con propósito. Sé, siento, que este es mi camino. Un bálsamo para el corazón que puede cambiar tu vida.

Gracias, Jose, gracias Escuela Wu Chi, gracias, compañeros.»

N.D.V.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2007

 

«Caminos del guerrero. La cosa empezaba rara. Viernes por la tarde, había quedado en la puerta de mi casa con dos personas que no conocía de nada. Recibo la llamada y bajo a la calle en busca de los desconocidos. Nos presentamos, montamos en el coche, y empezamos a hablar un poco. De hablar un poco pasamos a hablar una hora, una hora de atasco interminable. Ganas de llegar, llegamos tarde... y entramos. Una sala con gente sentada en un círculo, alguna cara conocida (no muchas). Y empezamos a oír lo que en teoría serian nuestros primeros pasos del camino.

Atendemos a la descripción y forma de ser de guerrero y mercader. Por supuesto, según lo escuchas... yo guerrero!!! De mercader poquito.

Llega el sábado y comienza la andanza por la sierra. Una forma nueva de andar, cosas raras, para arriba, para abajo... y sin poder "disfrutar" del entorno. Caminar, hablar, jugar. Y mientras, intentas comprender un poco el porqué de eso. Concentración en no perder el paso. Recuerdos de esos momentos de mili al oír los pasos sincronizados. Intentando buscar sensaciones, sin saber muy bien qué buscar. Llega la tarde y bajamos de la montaña. Unos despacio, otros más rápido, otros a la carrera... para habernos matado... traspiés y volar sobre el camino... Llegar abajo entero y con el susto del tropezón, y encima, ese regalo de la naturaleza en forma de agua... Genial. Se reúne el grupo y volvemos a casa para la cena.

Cenamos e intentamos controlar el sueño y los bostezos. Caminar y dormir.

Domingo. No han puesto todavía las calles y ya estamos en pie, esperando. Subimos nuevamente. Caminar, a oscuras, subir, bajar... buscando algo que no logras todavía saber muy bien qué es... seguimos. Caminar, hablar, jugar...

Y cuando crees que no estás aprovechando el curso, que no estás alcanzando ningún objetivo, te das cuenta que estás abrazado a un grupo, una sensación indescriptible. Y seguidamente te dices: "cómo puedo ser tan mercader". Te das cuenta de que hay gente del grupo con la que no has cruzado ni una palabra en esos días. Ni siquiera sabes sus nombres, pero los sientes de una manera distinta. Qué ganas de que aquella última reunión bajo los árboles no acabara, pero a la vez deseando acabar para acercarme a esas personas, y poder hablar con ellas. Qué comida tan genial el domingo. Me sentía distinto, raro, mucha mezcla de sentimientos, pero con ganas hablar, reír y sobre todo de dar y dar abrazos...

Creo que se ha abierto un pequeño sendero en mi ser. Un sendero que habrá que cuidar, hacer senda y luego camino, y que no se debe o no se puede borrar del corazón. Ni el sendero, ni vosotros.

Gracias a todos.»

E.M.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2007

 

«Antes de nada, agradeceros a José y a mis once compañeros de Camino la experiencia vivida con todos vosotros.

Quería "aconsejar este seminario a todos aquellos que quieran impulsar un cambio verdadero y profundo en sus vidas".

He extraído el entrecomillado anterior del folleto publicitario de la Escuela Wu Chi.

Conociendo a José, sabía que no me decepcionaría esta experiencia, aunque confieso que al leerlo pensé que era un objetivo elevado y algo arriesgado para expresarse tan rotundamente.

Ahora puedo decir, que mi experiencia vital fue profunda y verdadera, a los dos niveles que nuestro Guía explicó en el seminario: energético y psicológico.

En el plano energético, manifestar que al volver a casa me sentía como si hubiera descansado una semana. Allí me sentí, en palabras de José, "conectado a un campo mayor de energía".

Siendo lo anterior misterioso, para mí lo es más la conexión con el grupo y el efecto terapéutico que se produjo.

Mantener este beneficio psico-energético en lo cotidiano es un esfuerzo mucho mayor, aunque, el camino se empieza con el primer paso.»

J.M.B.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Junio de 2007

 

«El viernes 19 de Junio de 2007 nos juntamos un grupo de 13 personas en Cerezo de Abajo para realizar el Seminario de Caminos de Guerrero I de la escuela Wuchi. La organización, como siempre, genial. El hotel, encantador, limpio y muy bien decorado. La comida, irresistible. La compañía, insuperable. El entorno, ideal. En definitiva: todo perfecto.

Durante el seminario compartimos experiencias, aprendimos, nos sorprendimos y, sobre todo, caminamos: Caminamos individualmente. Caminamos en grupo. Caminamos con la Naturaleza. Caminamos con los animales. Caminamos cuesta arriba y cuesta abajo. Caminamos hablando. Caminamos en silencio. Caminamos sin rumbo aparente. Caminamos en el agua. Caminamos cuando estábamos parados. Caminamos en sueños. Caminamos...

Y así, caminando sin cansarnos, entramos en un mundo mágico en el que todo era posible. Las cosas más pequeñas cobraron sentido y las que creíamos más importantes lo perdieron. Y apareció entonces el Guerrero que todos llevamos dentro. Y nos enseñó quiénes somos. Y nos invitó a vivir siguiendo unas nuevas reglas. Y muchos aceptamos...

Y el fin de semana acabó, y el grupo se separó. Pero el Guerrero sigue con nosotros. Y el Camino aparece a nuestros pies. Y el mundo mágico se descubre cuando nos atrevemos a mirarlo. Y, pase lo que pase, siempre seguimos caminando...»

O.R.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Junio de 2007

 

«El título me cautivó, "Caminos del Guerrero". Estaba intrigada, desconocía quiénes íbamos y cuál sería el trabajo "caminar consciente"...pero fue una grata sorpresa encontrar este regalo tan maravilloso. Sí, eso es, un REGALO de la vida, de cada día que compartía con vosotros y el entorno, de mí misma, de vuestra presencia, de nuestras experiencias, del camino, de la naturaleza, de la madre tierra que con su manto nos acoge y protege... de cada instante.

Descubrir, redescubrir, buscar, encontrar, dudar, afirmar, reflexiones, miedos, arrepentimientos, contrastes, despertares...

... La sensibilidad de los sentidos, emociones burbujeantes, sentimientos olvidados o encubiertos...

... Desahogo, libertad, generosidad, gratitud, plenitud, admiración, confianza, acogimiento, esfuerzo, fortaleza...

... Esperanza, paz, alegría, felicidad, amor, amistad...

... Mis raíces, el pasado, el presente, el futuro, recuerdos, muchos recuerdos... un sin fin de sensaciones.

De esta manera emprendí mi camino de guerrera y, parafraseando a Jorge Luis Borges, "uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende...y con cada día uno aprende" y con el camino aprendí muchas cosas y transformé otras.

Y, aunque "todos tomamos distintos caminos en la vida, no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien" (Tim Mc Graw), por eso SIEMPRE ESTÁIS PRESENTES EN MI CAMINO.

Gracias.»

B.F.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Junio de 2007

 

«Caminé con mis compañeros, daba igual el sol, el frío o el camino. El antes o el después, sólo importaba el camino. Camino que había olvidado, pero recordé. Algo en mi interior se abrió y supe que muchas otras veces lo había hecho, que la fuerza estaba dentro de mí, aletargada, esperando despertar. Por mis venas una información casi perdida despertaba y me daba fuerza, herramientas y una gran esperanza. La naturaleza, el camino y el apoyo de los otros guerreros caló hasta mis huesos y un guerrero que no recordaba empezó a luchar dentro de mí.

Ayer, por duras circunstancias de la vida, ese guerrero que vuelve a caminar me dio fuerzas y me enseñó el camino.

Gracias a todos los compañeros y a Jose por compartir conmigo caminares, por darme fuerza y algo de conocimiento para caminar sola, por el cariño, risas y en fin por todo. Gracias a la naturaleza por ser tan generosa y hermosa.»

M.V.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2006

 

«Me había costado decidirme a emprender el camino.

Siempre escuché de alguno de mis compañeros que hubo un antes y un después. Y así fue.

De la mano de ciertas personas decides emprender, o quizás debería decir "aprender", a caminar. Te alejas por pocos días de tu casa, de la familia, del trabajo, del horario, y te pierdes simplemente en la Naturaleza. Para descubrirla, sentirla, respetarla, amarla y mimetizarte con su entorno. Todo es tan cercano, tan natural... que el esfuerzo se hace innecesario y te dejas llevar....

Hay veces que lo cotidiano parece sujetarte, envolverte con ese papel de regalo que creemos haber elegido y que sin embargo sientes que te sobra cuando estás allí. Todo te basta, todo te llena. Descubres cosas en ti mismo que parecías haber olvidado, te concedes ese tiempo para meditar sobre lo que pasó, lo que pasa y lo que quieres que suceda.

Puedes sentirte muy acompañado o muy solo, tú eliges. Y en medio de todo esto, la inquietud de lo desconocido, la confianza en tu guía, la confianza en ti mismo, por qué no.

Son "buenos días", difíciles de olvidar. Parece como si el reloj hubiera detenido su mecanismo y el tiempo marchara de forma diferente. Igual que la montaña, igual que el camino, sin saber dónde comienzan y dónde acaban! qué importa!

Nuestros sueños, anhelos, han quedado allí dormidos. Si volviéramos después allí estarían o con suerte podríamos encontrarlos aquí, un poco más cerca, todo dependerá de nosotros y de nuestro caminar.

Gracias a la Tierra por formar parte de ella, gracias a los que me acompañaron en ese tiempo, gracias por lo que aprendí, adiós a lo que dejé.»

P.C.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2006

 

«Caminos del Guerrero es una apertura a las sensaciones, a TODAS.

La percepción que llegas a sentir es tan inmensamente sutil y a la vez tan poderosa, que jamás lo había imaginado.

Sentí una completa fusión con la naturaleza y con el grupo.

El cuerpo desaparece para que a través de él discurra la brisa, el ruido, el murmullo de las plantas, de las hojas al ser pisadas con tacto... de Quina pasando de forma distraída unas veces y totalmente integrada con el grupo... escuchando lo inaudible en situaciones del día a día...

Caminos del Guerrero te cautiva el corazón, la alerta, la escucha, el sentimiento, el tacto, la percepción aumentada a una dimensión inimaginable.

Caminos del Guerrero es camaradería, aprendizaje, nacimiento, crecimiento, apoyo, fortaleza... sentires, unión, compartir... risa, lágrimas de inmensidad y satisfacción, gozo, disfrute y tropiezo. Eso sí en continua inter-relación.»

M.C.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2006

 

«Fui a "Caminos del guerrero" en Septiembre del 2005, creo que fue la primera vez que se hacía este curso. Fueron 5 días preciosos en los que se formó un ambiente en el grupo muy especial y en que se trabajó mucho.

Para mí fue muy importante porque me rompió muchos esquemas que tenía sobre mi misma y traspasé mis propios límites.

El trabajo de nuestro maestro, como siempre, impresionante, porque es muy sutil pero muy potente.

Desde entonces las pautas del guerrero me han acompañado siempre y me ayudan a vivir.

Hoy, dos años después, le quiero dar las gracias a Jose por el texto tan precioso y potente que nos ha escrito, pues creo que todos los que estamos aquí nos une algo común y buscamos algo que nunca nos han enseñado en casa ni en el colegio. Resulta que por fin lo encontramos escrito, por fin podemos reconocer nuestras pautas de vida que siempre habíamos anhelado e intuido.

Gracias, Jose, por allanarnos el camino!!»

C.B.
Asistente al Seminario Caminos del Guerrero
Septiembre de 2005

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