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TESTIMONIOS EL OTRO YO (SEMINARIO) - 2007

«El seminario de El Otro Yo que durante cuatro días realicé en una sierra poblada de árboles agrupados en pequeños bosques resultó un periodo de convivencias con otros amigos en el cual todos nosotros estuvimos buscando en nuestro interior más allá de lo que hubiéramos imaginado que era posible.

Sin embargo este mirar más allá lo hacía sin voluntad de querer encontrar o necesitar encontrar, más bien era un dejar salir, un hacer un pequeño hueco para observar qué se encontraba allí debajo y en la medida de lo posible dejarlo salir y seguir viéndolo, sin juicios, sólo contemplación.

No se trata de un trabajo fácil porque existen reticencias que bien pueden ser de toda la vida - enquistadas en un momento determinado - o bien puede enfrentarse con un momento personal de preocupación o enfado o reticencia a compartir o siquiera mirar qué o cómo somos.

Aun en esta situación, el trabajo para el que fuimos seguía haciéndose porque no depende de que nos encontremos en un momento propicio para realizarlo, somos los mismos estemos alegres que tristes, generosos que reticentes y por eso tengo la sensación de que cada uno se acercaba a ese dejarse hacer desde su situación momentánea, fuera voluntariosa y empapada de ilusión o más bien extraña y cauta por lo que nos íbamos a encontrar; no sé si los resultados son los mismos pero sí estoy convencido que el trabajo se hace incluso muy a pesar nuestro.

Pero claro, en realidad no hay que "trabajar" en nada, disfruté del curso y de lo que el director proponía y dirigía y que era muy divertido, solamente existe esa pequeña reticencia a participar incluso en algo tan sencillo como andar, pero es que la vida diaria en la que nos solemos mover no fomenta compartir el tiempo por pequeño que sea con otras personas en una actividad común, y por eso cuando vamos a los cursos, incluso porque queremos y tenemos ganas de pasar ese tiempo, nos encontramos con esas pequeñas dificultades, que en realidad no lo son tanto y sólo requieren de un "por qué no?" "vamos a ello", y a divertirse y pasarlo bien, qué más da?, será sólo un rato y qué puede pasar?

Y en las actividades cada uno de nosotros encuentra un momento que le remite a una dificultad de su vida común y con la ayuda silenciosa de los compañeros resuelve ese problema que no lo es.

Por mi parte me siento muy afortunado de haber disfrutado en todos los sentidos de esos cuatro días con todos vosotros, desde el primer momento hasta la última de las despedidas, y encuentro que he visto cosas, y me han dado para pensar y valorar y dejar que hagan su efecto, y me he vuelto a reencontrar con muchos de vosotros y conmigo mismo claro.

Y creo que me permitirá valorar de otra forma la vida como la vivo y la vivimos en general todos y me gustaría pensar que me dará más libertad para ser de aquí en adelante.

Por eso os agradezco de nuevo a todos los momentos que me habéis dado y también al dire por permitirnos participar en algo así.»

R.P.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Te pasas la vida queriendo tener una identidad clara, por la cual los demás te reconozcan y te quieran, con una personalidad definida y con una posición vital determinada, te sientes prisionera de un montón de comportamientos que no expresan el sentir profundo de tu corazón y el resultado es que, en los momentos de mayor lucidez, te sientes extranjero en tu propia piel...Así llegué al seminario de El Otro Yo.

Durante cuatro días, trabajé por olvidar la persona habitual que creo ser para crear un nuevo personaje. En esta "invención" pasé por varias etapas: primero resistencias a sentirme nadie, después empezó a perfilarse una forma de estar que, jugando, me hizo sentir bien, expresándome sin demasiados tapujos, y por fin el personaje empezó a adquirir personalidad. Ese fue un momento decisivo, porque sentí que tenía la opción de o bien tener una nueva identidad de la cual me sintiera esclava, un personaje que respondiera a las expectativas de los demás, o bien crear un personaje abierto a modificaciones, cambiante, polimorfo, impredecible, observador de otros personajes, buscador, vital, un personaje "espejo", libre; Al final creé un personaje que se permitiera a sí mismo la expresión de muchos otros personajes que normalmente permanecen en la sombra.

Así que hoy, varios días después, cuando mi persona ha vuelto a la cotidianeidad, el personaje creado me acompaña y sigue buscando registros en los que pueda manifestarse (sé que los tengo). Esto es una gran ayuda para tomar distancia de las situaciones que me llevan a repetir siempre el mismo patrón de comportamiento. ¿Por qué he de responder como se espera? ¿Por qué tengo que ser de una manera?...

He aprendido, en El Otro Yo, que tenemos muchos personajes dentro y que tenemos la opción de darles cauce...y además, es mucho más divertido y enriquecedor.

Esto no habría podido ser si no hubiera tenido un gran elenco de actores que me ayudaron a comprender la riqueza de la representación. Gracias a todos y, en especial, al que nos hizo creer que estábamos viviendo una improvisación.

J.G.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Es una experiencia liberadora y conmovedora.

Si te permites transgredir lo establecido,

Si te permites ser y no lo que se espera de ti...

Esta es tu marcha, La Larga Marcha.

Sólo con tu presencia...

Sólo con tu sentir...

Verás un mundo entero por descubrir.»

B.F.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Remanso. Simplemente un juego? Un juego en el que uno empieza a sentir que es posible desprenderse de un viejo traje con el que llevamos actuando toda una vida...

Tener conciencia del traje. Una liberación.

...Habitar otros trajes y sentir las nuevas limitaciones...y mientras uno va de traje en traje se percibe una piel por debajo. Una piel que siente el aire, el sol y a los otros de otra forma. Una piel que sabe más. Que se eriza, que vibra, que se transfigura...

Aparentemente no pasa nada...y pasa todo...pasa que te disuelves en otras coyunturas vitales y relativizas tu forma de ver el mundo, de verte a ti, de ver los problemas, de sentir a los otros.

Allí se vive el momento. Sin anticipar. No tiene sentido la previsión de futuro. Se es.

El tiempo se desdibuja... y es posible disfrutar.»

M.L.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Durante toda una vida somos otros. Durante cuatro días se abre una ventana a esa otra vida.

Durante toda una vida atesoramos recuerdos. Durante cuatro días recordamos.

Durante toda una vida nuestra forma de sentir, pensar, amar, odiar, reír y llorar es distinta. Durante cuatro días lo experimentamos.

Durante toda una vida somos nosotros mismos. Durante cuatro días vivimos.

El encuentro con la naturaleza es inevitable. La convivencia nos abre los ojos. Las sensaciones llegan en cascada, arrollando y dejando patas arriba todo lo que somos, obligando a reinventarnos.

Y entonces surgen preguntas:

¿Quiénes somos?, ¿qué o quién marca nuestro destino?, ¿podemos elegir nuestro pasado, presente y futuro?, ¿podemos ser quienes deseamos ser?, ¿sabemos realmente quién deseamos ser?...

Son preguntas, simples preguntas, que solo nuestro corazón puede responder.»

O.A.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Es una oportunidad única para permitirte expresarte con libertad. Tienes otra identidad, otra historia, la historia que tú decides, no la que han decidido otros. Es conocer otra dimensión de ti mismo. Es una experiencia vital que hay que vivir.»

M.J.M.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

 

«Una experiencia única, diferente, liberadora, enriquecedora, rompedora y muy interesante porque nos quitamos la venda que llevamos en los ojos y empezamos a ver conscientemente, a vernos tal y como somos, a ver cosas que antes no veíamos en nosotros, a conocernos realmente. Esto nos da la gran oportunidad de poder cambiar las diferentes conductas de nuestro ser que no nos gustan por otras que nos gusten más y que nos hagan sentir bien. Así empezamos a evolucionar, y de esta manera podemos cambiar nuestra realidad dura y pesada por otra más ligera y armoniosa llena de amor y de ilusión.

Empezamos a liberarnos de nuestro ego y como consecuencia desaparecen nuestros miedos. Sin miedo, empezamos a ser nosotros mismos, a ser libres, a disfrutar de los placeres de la vida, a vivir, a disfrutar de nosotros mismos, amarnos, aceptarnos tal y como somos y en definitiva a ser felices.

Empezamos a despertar y a darnos cuenta que somos más que un único ser, que somos diferentes seres al mismo tiempo, es decir, que somos seres multidimensionales, y la unidad significa, la comunicación amorosa entre los diferentes aspectos, entre las diferentes experiencias y entre las diferentes cualidades de uno mismo.

Debemos de estar enamorados de los diferentes aspectos de nuestro ser para poder experimentar nuestra multidimensionalidad en forma de armonía y paz.

Nos han creado sin límites, pero la humanidad, la personalidad humana cree y nos hacen creer que nos han creado con límites, esta creencia es mentira, no hay límites.»

V.R.
Asistente al Seminario El Otro Yo
Agosto de 2007

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